miércoles, 19 de mayo de 2010

BRASIL LANZA UN MEGAPLAN

LOS INDUSTRIALES LOCALES ESTAN ATERRADOS


Para muchos directivos, la flamante iniciativa podría derivar en una nueva guerra comercial. Los incentivos que ofrece Lula sumarían a 10.000 nuevas firmas “verdeamarelhas” al negocio exportador, es decir, casi el 70% de las compañías argentinas que venden al mundo. ¿Qué beneficios incluye?


Los empresarios argentinos, por estas horas, tienen un nuevo motivo para preocuparse: al problema de la continua suba de costos, ahora se suma la novedad de que el gobierno brasileño avanzando en un ambicioso plan que busca fomentar el potencial del "made in Brasil" en todo el mundo.

Afectada por la excesiva suba de importaciones, un creciente déficit de cuenta corriente y un tipo de cambio poco competitivo, la administración del presidente Luis Inácio Lula da Silva imprimirá una mayor agresividad a las empresas "verdeamarelhas" que salen a vender al exterior.

Es así como Brasil, que tiene como meta convertirse en la quinta economía del mundo, ya comenzó a desplegar toda su artillería para alcanzar ese objetivo y seguir ganando terreno, desplazando a otros competidores en su carrera por abastecer de productos a las principales economías del mundo.

En este contexto, expertos e industriales estiman que las flamantes medidas podrían traer inconvenientes a compañías argentinas a la hora de competir por cada centímetro de mercado alrededor del globo.

No es para menos: este "megaplan" permitiría que salgan al exterior, por primera vez, casi tantas compañías brasileñas como exportadores argentinos existen en la actualidad.

La artillería de beneficios que ofrece Lula es variada e incluye fuertes incentivos fiscales, líneas de créditos blandas, tasas de interés preferenciales y un amplio espectro de ventajas.

Entre otras medidas, el megaplan recientemente anunciado contempla:
Crear un fondo garantizador, que operará en una etapa inicial con reservas de 12.000 millones de reales (unos 6.800 millones de dólares) para que los exportadores de ese país cuenten con respaldo suficiente al salir al exterior.

Acelerar la devolución de parte de los tributos pagados por empresas que destinen a mercados externos más del 30 por ciento de su producción. Ese proceso, que hoy llega a tardar cinco años, será abreviado a 30 días.

El paquete incluye además el lanzamiento de una línea de crédito de 7.000 millones de reales (unos 3.980 millones de dólares) para las exportaciones de bienes de consumo. La financiación será concedida por el ya conocido Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES), a tasas de interés de entre un siete y un ocho por ciento anual.

Además, el Gobierno creará un mecanismo para que las empresas puedan facturar más sin tener que saltar de categoría tributaria, evitándoles así pagar mayores impuestos. Es decir, aquellas pequeñas y medianas empresas registradas en el sistema de tributación simple (equivalente al Monotributo local) podrán excluir de sus obligaciones ante el fisco todo lo que vendan al exterior para así no sobrepasar el límite máximo permitido. Por ejemplo, una compañía que factura 2,4 millones de reales en el mercado interno, podrá exportar por el mismo monto sin que estas operaciones se vean alcanzadas.

Otra medida que empujará a la competitividad de la industria brasileña, y como contrapartida afectará a los exportadores argentinos, es que se diseñará un sistema mediante el cual las exportaciones efectuadas el año anterior otorgarán un derecho para comprar insumos brasileños con alícuota cero de impuestos. Por ejemplo, si una firma vendió al exterior por 3 millones de reales, podrá adquirir, libre de tributos, insumos por hasta ese monto.

Además, el gobierno va a priorizar en su sistema de compras, que mueve unos 56.000 millones de reales, a los productos con el sello brasileño.

Boom de nuevos exportadores

En diálogo con este medio, Gustavo Segré, CEO de la consultora Center Group, explicó desde San Pablo que "el plan es sumamente agresivo y generó muy buenas expectativas porque va a permitir que muchas empresas recuperen parte de la competitividad perdida por el tipo de cambio".

A la hora de analizar el potencial de este "megaplan" y su impacto en la estructura exportadora brasileña, cabe resaltar que unas 25.000 empresas brasileñas venden al exterior anualmente. Sin embargo, este número podría cambiar sustancialmente.

No es para menos: según Segré, de las 3.000.000 de empresas que hay en el país -sumando microemprendimientos- unas 500.000 tienen condiciones para exportar.

Y, “con que entre el 1 y el 2% de ese total comiencen a vender al exterior gracias a estos beneficios, estamos hablando de entre 5.000 y 10.000 compañías, es decir, más del 20% de las que hoy están exportando”, disparó el experto.

De este modo, Brasil podría incorporar "de un saque" un número de compañías equivalente al 70% de los exportadores argentinos, que apenas suman 14.000 firmas.

Preocupación local

En este contexto, Hugo Ganim, presidente de la Cámara de Fabricantes de Artefactos de Gas (Cafagas), que nuclea a empresas como Orbis, Longvie y Gafa, alertó que “estos planes hay que seguirlos muy de cerca, porque le pueden hacer mucho daño a la industria argentina. Todo esto puede derivar en una competencia muy fuerte de cara al futuro, mientras sigamos teniendo escasez de financiamiento en el mercado doméstico”.

Al respecto, el directivo llamó a continuar protegiendo la industria “porque nos costó muchísimo lograr que la participación de los productos argentinos gane terreno, dejando atrás las peores épocas, cuando más de la mitad de lo que se vendía era de origen brasileño”.

“Ellos tienen una industria poderosísima y, con que se vuelvan un poco más competitivos, a nosotros nos puede perjudicar enormemente”,
recalcó.

Por su parte, un industrial autopartista de primera línea, que pidió reserva de identidad, también se mostró muy preocupado: “Vamos a monitorear muy de cerca cómo avanza este plan”.

“Brasil siempre tiene una estrategia exportadora agresiva y este paquete de medidas puede llevar a prácticas no autorizadas por la Organización Mundial del Comercio", alertó.

"No descartamos que, para obtener más beneficios impositivos y crediticios, los exportadores brasileños salgan a vender aún por debajo de sus costos, a precios de dumping. Hay que estar alertas para que no haya competencia desleal”, disparó.

El empresario, que exporta a más de 20 países, recalcó que “esto puede ser el inicio de una nueva guerra comercial con Brasil”.

Por su parte, Raúl Zylbersztein, secretario general de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), destacó que “todas las medidas que hagan más eficiente a una industria que compite con nosotros nos va a generar un impacto negativo fuerte. Tenemos que estar preparados”.

“El Estado brasileño no escatima recursos, lanza cañonazos para hacer a su industria más poderosa”, aseguró el dirigente, quien alertó que “esto claramente aumentará la brecha en la captación de inversión extranjera”.


En este contexto, se quejó de que “muchas de estas iniciativas son subsidios disfrazados, que no están contemplados por la legislación internacional. Pero no les importa, ellos lo aplican y están dispuestos a dar pelea. Tenemos que estar alertas. Cada una de estas iniciativas las estamos analizando, especialmente en los rubros donde más perjudican a la industria local”.

Frente a estos temores, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, afirmó que “este plan perjudicará a varias empresas argentinas que compiten por el mercado interno”.

Cabe destacar que este temor se fundamenta también en que el Gobierno local se vio obligado a "abrirles las puertas" a los productos brasileños.

En efecto: hubo que agilizar las licencias no automáticas y llevar su aprobación a un lapso de menos de 60 días desde su solicitud, tras fuertes presiones del país vecino.

Así, el Ministerio de Industria hoy cuenta con una herramienta menos para controlar el ingreso de bienes desde el exterior.

La postura brasileña

A la hora de analizar las causas por las cuales Brasil lanzó este paquete, cabe destacar que, si bien este país fue la primera economía de la región en salir de la crisis, aún debe lidiar con un problema que opaca la buena performance a nivel macro que exhibe: la competitividad cambiaria.

No es para menos: en lo que va del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que en 2007 inició su segundo mandato, la moneda brasileña ya se apreció casi un 100%.

Y si bien las perspectivas indican que este año el real culminará con una devaluación, ésta no alcanzaría, ni por asomo, para darle el aire suficiente a los exportadores de ese país, dado que el nivel apenas llegaría a un 10%

En este contexto, el gobierno brasileño ya comenzó a sentir en carne propia esta menor competitividad que está provocando un fuerte déficit de la cuenta corriente, según destacó el diario Valor, producto de la aceleración de las importaciones en la post crisis. Así, la previsión del Ministerio de Hacienda es que en 2010 se alcanzará un déficit de 42.000 millones de dólares, equivalente a más de 2 puntos del PBI.

Ante esta coyuntura, el ministro de Hacienda del país vecino, Guido Mantega, aseguró que "hoy vivimos una crisis internacional en el exterior. Acá no tenemos grandes conflictos, pero se agudiza la competencia y tenemos que adoptar siempre medidas para que la producción brasileña sea más competitiva".

El "megapaquete" que hoy pone nerviosos a los industriales argentinos, habla por sí solo

Juan Diego Wasilevsky